lunes, 3 de diciembre de 2007



Es temprano, es la hora perfecta

anoche pensé que nunca vi un amanecer.

Te siento entre mis brazos

y la brisa que roza tu rostro

me recuerda a un libro que leí.

La nostalgia me inunda el alma

pero anhelo un mañana igual.

Ilusiones que invaden mi pensamiento,

ilusiones que vienen y van.

Sujetos al destino

iniciamos un camino

sin saber adonde irá.

Huellas que no se borran

pero aún así deseo que mañana sea igual.

Espero que no despiertes,

tengo tantas cosas para contar,

me siento indiferente al mundo,

quiero darle tiempo a la vida,

y quizás así, mañana despierte igual.

Pequeños rayos de sol que atraviesan la ventana,

en el jardín las flores,

testigos del paso del tiempo,

en silencio pasan sus horas

sin amor y sin memoria.

Aquellas pequeñas cosas

por las que permanezco en el mismo lugar,

aguardo y comprendo,

posiblemente mañana será igual.

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