lunes, 31 de marzo de 2008


Si algún día quisiera volver a comenzar, sería muy difícil dejar todo atrás.
Cada noche distinta, ni un aroma, ni un color, pero recuerdo tan reales los latidos de mi corazón.
Y en el silencio de la noche, regresar, para dejar de oir las lágrimas, para dejar de observar. Si, dejé de llorarte, ya no necesito compasión, pero no niego que extraño esas mañanas en que veíamos salir el sol.

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